El Everest no es la mayor meta del mundo

Acc1807PRJaimeVinals-File03(Artículo publicado en La Prensa Gráfica de El Salvador – accion@laprensagrafica.com)

El montañista guatemalteco Jaime Viñals ha llegado a 900 cumbres, entre ellas el monte Everest.Más de 900 cumbres alcanzadas, incluyendo las siete más altas del mundo, entre ellas la del monte Everest, y todavía con muchas más a las que llegar, el guatemalteco Jaime Viñals es toda una eminencia del montañismo mundial y, tal como en sus inicios, se encuentra en El Salvador para brindar una conferencia motivacional, impulsada por FUNPRES, denominada “Escalando hacia la cumbre del éxito”, que se llevará a cabo hoy en el hotel Hilton Princess a las 6 de la tarde. “No será una conferencia de teorías que yo leí en un libro, sino que son vivencias que yo he tenido la oportunidad en montañas alrededor del mundo”, diferencia de entrada.

Guatemalteco, montañista, motivador, biólogo… ¿Quién es Jaime Viñals?

Soy un amante de la vida, de lo que realizo, de seguir escalando montañas. De hecho, mi próxima expedición es el 10 de agosto en el monte Kenia, que es la segunda cima más alta de África, y si llego a esa cumbre, será la 33 dentro del reto de las 50 Cumbres Más Prominentes del Mundo que realiza National Geographic Channel.

¿Cómo llega la oportunidad de este reto de la 50 Cumbres Más Prominentes del Mundo de National Geographic?

En 2006, cuando acabé de escalar las Siete Islas del Mundo me convierto en la primera persona que National Geographic reconoce que había terminado el Grand Slam, que son las Siete Islas del Mundo más las Siete Cumbres del Mundo, que significa subir las cimas más altas de los siete continentes (incluyendo la Antártida y dividiendo en dos a América) y esto último lo logré en 2001 cuando subí el monte Everest. Luego de esto me invitan a participar en el reto de las 50 Cumbres Más Prominentes del Mundo. Me pareció fascinante. Desde 2007 he escalado 32 de las 50 y soy el que más ha alcanzado de momento.

¿Cuándo comenzó esta pasión por el montañismo?

En 1989, luego de que con unos amigos de la universidad leímos un artículo que leímos en un periódico y que se llamaba “Volcán Tajumulco”, el más alto de Centroamérica, y en el que al final los doctores que lo escribieron invitaron a escalarlo. Tenía 19 años, me inscribí y la experiencia cambió mi vida al punto de que se me ocurrió una frase que es mi lema: “El único límite que existe en nuestra vida para alcanzar cualquier meta somos nosotros mismos”.

¿Tiene la cuenta de cumbres alcanzadas?

No, pero sí sé que son más de 900 en 52 países. Uno de mis sueños, no sé si lo concrete, es subir la cima más alta de cada país del mundo. Ya llevo 52.

De todos estos ascensos, ¿cuál ha sido el más complicado?

El monte Gunnbiorn Field en Groenlandia. Es la cima más alta del Ártico y requiere más de cuatro meses para escalarse por las distancias a recorrer. Es una distancia como de San Salvador a Panamá caminando. El Everest es complicado y peligroso, pero lo hemos subido cerca de 7,000 personas. El Gunnbiorn Field solo lo hemos subido alrededor de 30.

¿Y la experiencia más difícil?

La primera vez que intentamos subir el Everest y que murieran cuatro personas fue complicado y superarlo fue difícil.

¿En algún momento pensó en no seguir escalando?

En ningún momento. Estoy convencido de que esto es para mí.

¿Qué tipo de preparación necesita?

Son tres aspectos: preparación física, técnica y mental. La mental es la que la disciplina de ver oportunidades donde los demás ven problemas, hace ver todo de manera positiva y con confianza. La técnica es el entrenamiento constante de uso de cuerdas y cómo escalar, cómo dosificar energía física y mental. Y la física, por lo menos a Kenia iré con 15 libras más de mi peso ideal porque el desgaste es muy grande, así que si voy con mi peso ideal, puedo morir.

Tres intentos tomó subir el Everest, ¿por qué insistir tanto?

Porque es el monte más alto del mundo. Es como la final de la copa del mundo para un futbolista. Para un montañista es lo más alto que puede haber, pero pasado el tiempo me di cuenta que hay que subirlo, pero no es la mayor meta del mundo. Para mí, ahora lo son los retos globales.

¿Qué se siente haber alcanzado todas estas cumbres?

Una gran satisfacción, mucha alegría de darse cuenta de que uno es capaz de alcanzar lo que se propone si lo hace en el tiempo adecuado, si tiene la paciencia necesaria, y me permitió darme cuenta que habrá problemas, pero no hay razón para rendirse, sino que sean lecciones para decir: “Este no es mi tiempo, tengo que seguir trabajando para lograrlo”, y me ayuda a tener actitud positiva, me da confianza.

 

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